Un hombre difícil

Había una vez un hombre para quien era extremadamente fácil hacer todo aquello que para los demás es sumamente difícil, y viceversa. Así, podía escribir una novela digna de un Nobel en una semana, o un tratado filosófico revolucionario en dos. Podía correr los 100 metros planos en cinco segundos o escalar el Monte Everest en siete horas. Podía llevar una relación amorosa por más de cuarenta años sin pleitear una sola vez con su pareja, o no salpicar la tasa del baño cuando hacía pis. Pero casi no podía escribir a máquina ni agarrar el lápiz, por lo que nunca logro escribir ni novelas ni tratados. Se tardaba días abrochándose las agujetas, por lo que nunca subió al Everest ni corrió los 100 metros planos. Se le hacía casi imposible encontrar atractiva a una mujer o a un hombre, por lo que jamás tuvo pareja. Y nunca pudo bajarse el ziper del pantalón e incluso casi no podía respirar, por lo que murió al nacer.

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