Cómo usar la elipsis para modificar el tiempo del relato

Está claro que en el mundo real tiempo sólo hay uno: el cronológico, es decir, el que marca el reloj, el calendario, la Tierra alrededor del Sol. Es cierto que este tiempo objetivo puede ser hasta cierto punto modificado por nuestra subjetividad (si la estamos pasando bien, el tiempo pasa volando; si estamos aburridos, cada minuto nos parecerá eterno). Pero no cabe duda que es en la ficción en donde, como autores, más podemos manipular el tiempo.

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Cómo darles un ritmo trepidante a las escenas de tus relatos

Cada asunto en nuestro relato debe tener su ritmo propio. Por supuesto, no es lo mismo si estamos narrando el asalto a un banco, que si estamos contando un tranquilo paseo por el campo. Cada tipo de acontecimientos suceden a un ritmo específico, por lo que podemos definir el ritmo de la escena como la velocidad con la que el texto avanza, esto es, la sensación de rapidez o lentitud que el lector experimenta al leer las diferentes partes de la historia.

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Manual del perfecto cuentista, por Horacio Quiroga

Una larga frecuentación de personas dedicadas entre nosotros a escribir cuentos, y alguna experiencia personal al respecto, me han sugerido más de una vez la sospecha de si no hay, en el arte de escribir cuentos, algunos trucos de oficio, algunas recetas de cómodo uso y efecto seguro, y si no podrían ellos ser formulados para pasatiempo de las muchas personas cuyas ocupaciones serias no les permiten perfeccionarse en una profesión mal retribuida por lo general y no siempre bien vista.

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Consejos para jóvenes escritores, por Anton Chéjov

Uno no termina con la nariz rota por escribir mal; al contrario, escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.

Cuando escribo no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.

  • Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo.
  • No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.
  • Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.
  • Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece bastante breve.
  • Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.
  • Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.
  • Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.

Te aconsejo:

  1. Ninguna monserga de carácter político, social o económico.
  2. Objetividad absoluta.
  3. Veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas.
  4. Máxima concisión.
  5. Audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional.
  6. Espontaneidad.

Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir. No dejes correr tu pluma cuando tu cabeza está cansada.

Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.

Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores.

Dios te guarde de los lugares comunes.

Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones.

No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad.

Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.

No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.

No es la escritura en sí misma lo que me da nauseas, sino el entorno literario, del que no es posible escapar y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera.

No creo en nuestra inteligencia, que es hipócrita, falsa, histérica, maleducada, ociosa; no le creo ni siquiera cuando sufre y se lamenta, ya que sus perseguidores proceden de sus propias entrañas.

Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones —sean intelectuales o campesinos—; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos.

Cómo enganchar a tu lector creando intriga en tus relatos

Ya sea que quieras ganar un dinero extra con tus historias, o tal vez incluso vivir de ello a largo plazo; ya sea que escribas sólo por el placer de escribir, o tal vez por el gusto de recibir buenas críticas en Wattpad o en el taller literario al que asistes con tus amigos; cualquiera que sea la razón por la que escribes, una cosa es bien cierta: tus textos deben tener la calidad necesaria para conquistar a tu lector. Lo primero que un escritor desea es que su lector no se aburra con la historia, sino que se enganche desde el principio y siga leyendo hasta el final.

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