¿Qué es el nihilismo según Nietzsche?

Aunque el término «nihilismo» fue introducido con otro sentido por primera ver en la filosofía por F.H. Jacobi, el significado que hoy se le da al concepto le viene dado principalmente por lo que Nietzsche escribió al respecto. Para el filósofo alemán el nihilismo, «el más inquietante de todos los huéspedes», es fruto principalmente de la decadencia del cristianismo y de la moral que esta religión promovía. ¿Qué significa el nihilismo? La respuesta de Nietzsche: «Que los valores supremos pierden validez. Falta la meta; falta la respuesta al «por qué»».

Cuando Nietzsche habla de «los valores supremos», se refiere por supuesto a los valores de la moral cristiana. El nihilismo proviene, en este sentido, de un escepticismo ante esa moral; de un «asco ante la falsedad —dice Nietzsche— y la mentira de toda interpretación cristiana del mundo». Esto surge ante la comprensión de que en realidad no hay un más-allá que justifique estos valores supremos. ¿Y por qué eran supremos? La respuesta es obvia: porque eran los valores que Dios nos mandaba cumplir.

Nietzsche señala que de pronto el ser humano comprendió que quien decía esto no era Dios, sino tan solo los «defensores de Dios», esto es, los sacerdotes cristianos. Ellos eran lo que, por los más mezquinos intereses de poder y riqueza, apelaban a una «verdad divina» venida del «más allá»; es decir, a una verdad-en-sí que debía ser obedecida por todo el género humano.

Pero llegó un punto en la historia del hombre en el que éste comprendió «que no tenemos —sostiene Nietzsche— el menor derecho a plantear un más allá o un en-sí de las cosas que sea «divino», que sea moral viva». Esto derivó en que los valores supremos en los que creímos por tanto tiempo de pronto se quedaran sin sustento, sin justificación. «Nada tiene sentido» fue desde entonces el lema del nihilismo.

Las ventajas de la hipótesis cristiana de la moral

Nietzsche señala algunas ventajas que la «mentira cristiana» nos brindaba. En primer lugar, concedía al hombre un valor absoluto —pues éramos hijos de Dios y nuestra alma era inmortal—, lo que nos impedía ver nuestra verdadera pequeñez y nuestra contingencia en un Universo inmenso en donde todo eventualmente desaparece. Esto, en segundo lugar, impedía que el hombre se despreciara como hombre y que tomara partido en contra de la vida. La mentira cristiana era, en este sentido —dice Nietzsche—, un medio de subsistencia.

Por si fuera poco —tercero—, el hecho de que el hombre «conociera» (gracias, por supuesto, a los sacerdotes) los designios de Dios, le otorgaba a aquél un saber sobre los valores absolutos, lo que representaba un conocimiento de lo más importante. En cuarto lugar, los «abogados de Dios», con su argumento según el cual «los caminos de Dios son insondables», podían justificar todo el mal y la miseria en el mundo. Todo el mal tenía pleno sentido (por lo menos para Dios), por lo que la supuesta perfección del mundo por Él creado podía seguir defendiéndose.

La mentira llamada «Dios»

En pocas palabras —sostiene Nietzsche—, «la moral era el gran antídoto contra el nihilismo práctico y teórico». Todo tenía sentido cuando Dios funcionaba como garante absoluto y eterno de nuestros más sagrados valores. Pero cuando el hombre se da cuenta de la mentira llamada «Dios», todo pierde sentido. La «muerte de Dios» es, pues, el origen del nihilismo. ¿Por qué «muere» Dios? La respuesta de Nietzsche es interesante: porque dentro de los valores que sustentaba la moral cristiana estaba la veracidad.

Fue nuestro amor por la verdad la que finalmente se volvió contra la misma moral de donde surgió, pues fue la fuerza de la veracidad la que descubre la «consideración interesada» de la teología y aquello que, por ende, desenmascaró su mentira. Cito a Nietzsche:

Los valores superiores, a cuyo servicio debía vivir el hombre, especialmente cuando disponían de él de manera dura y costosa, estos valores sociales se constituyeron con el fin de fortalecerlo, como si fueran mandamientos de Dios,
como «realidad», como «verdadero» mundo, como esperanza y mundo futuro, se construyeron sobre los hombres; ahora que se hace claro el mezquino origen de estos valores, nos parece que el universo se desvaloriza, «pierde su sentido»

Friedrich Nietzsche, La voluntad de poder, pág. 37.

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Podemos identificar el nihilismo en nuestras vidas cuanto perdemos el ánimo por considerar que cualquier acto o suceso no tiene ningún sentido para nosotros. Son esos momentos en el que nos preguntamos por qué hacemos lo que hacemos —por qué escogemos tener un trabajo, una familia, tal estilo de vida— si finalmente a nadie le importa; si, en último término, los malos no recibirán su castigo ni los buenos su recompensa. Si finalmente todo se va al carajo, entonces «para qué». En la falta de respuesta a este «para qué» está el significado del nihilismo. Y esto, por supuesto, nos hace perder el ánimo.

El nihilismo, como estado psicológico, surgirá primeramente cuando hayamos buscado un «sentido» a cualquier suceso que no lo tenga, de manera que el que busca acaba perdiendo el ánimo.

Ibíd., pág. 39.

Nietzsche, con todo, afirma que este es sólo un estado de transición. Hablaremos de esto en otra entrada.

2 thoughts on “¿Qué es el nihilismo según Nietzsche?

  1. Raúl Daniel López Mazzoni.

    El ‘nihilismo’ planteado en términos de verdad revelada no cabe dentro de mis estructuras cerebrales, a excepción de la concepción que tiene respecto de los ‘abogados de Dios’.

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