Nietzsche y la derecha atea

Veíamos en otras entradas que el «superhombre» era para Nietzsche aquella figura que, tras la muerte de Dios y la aniquilación de los valores supremos (cristianos) que de Él emanaban, llevaría a cabo la tarea de «trasvalorar todos los valores«, erigiendo un nuevo orden mundial. Para Nietzsche, el tipo de hombre que defendía la moral cristiana era fundamentalmente un hombre decadente, débil, enfermizo. Por ello el superhombre, anclado desde ahora en su ateísmo y su voluntad de poder, tendrá la tarea de impulsar al hombre más allá de sí mismo.

Sin embargo hay que aclarar que la doctrina del superhombre dista mucho de ser humanista. No se trata, para Nietzsche, de que toda la humanidad siga los pasos del superhombre. El hombre común seguirá siendo débil, enfermizo y decadente. En una palabra, cristiano. «El superhombre —como comenta Heidegger— deja simplemente detrás de sí al hombre de los valores válidos hasta el momento [los valores cristianos], «pasa por encima» de él«.

Nietzsche contra el igualitarismo social

Nietzsche estaba lejos de defender la igualdad de los hombres. Su pensamiento era más bien aristocrático y elitista. Abominaba, por ello, de las doctrinas igualitarias como el socialismo o la misma democracia. En Así habló Zarathustra, en el apartado titulado «Del hombre superior», dice Nietzsche-Zarathustra:

Cuando por primera vez acudí a los hombres, cometí la tontería propia del solitario, la gran tontería: fui a la plaza del mercado.

Y cuando hablaba a todos, a nadie hablaba […] Mas la nueva mañana me trajo una nueva verdad. Y entonces aprendí a decir: ¡qué me importa el mercado y la plebe, ni el ruido de la plebe, ni las largas orejas de la plebe!

Hombres superiores, aprended esto de mí: en el mercado nadie cree en hombre superiores. Y si os empeñáis en hablar allí, sea en buena hora; pero la plebe guiñará el ojo y dirá: ¡todos somos iguales!

«¡Hombres superiores! —asegura la plebe, haciendo guiños—, ¡no existen hombres superiores! Todos somos iguales y un hombre vale lo mismo que otro. ¡Ante Dios todos somos iguales!»

Ante Dios. Mas ese Dios ha muerto ya. Y ante la plebe nosotros no queremos ser iguales. ¡Hombres superiores, alejaos de la plaza del mercado!

Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra

En este pasaje podemos ver el desprecio que Nietzsche sentía hacia todas las formas de igualitarismo. Como comenta Werner J. Dannhauser, el significado de la democracia para Nietzsche era el dominio de las formas de vida más bajas a expensas de las formas superiores. En este sentido, para el filósofo alemán democracia era igual a mediocridad. Y lo mismo el socialismo. «[Para Nietzsche] No hay diferencia importante —comenta Dannhauser— entre democracia y socialismo. Tanto la una como el otro predican el igualitarismo y ambos son los auténticos herederos del cristianismo y de su moral de esclavos».

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Así pues, Nietzsche pensaba que el cristianismo y sus valores habían allanado el camino al igualitarismo al sostener que todos los hombres son iguales en dos aspectos decisivos: todos son hijos de Dios; y todos son pecadores. De ahí que insista sobre la muerte de Dios y en la necesidad de que el superhombre se distinga y se alce sobre los demás hombres a quien Nietzsche llama simple y llanamente «plebe«.

¿Y qué es la democracia sino precisamente la forma de gobierno que sigue los dictados de las mayorías? Por ello el repudio de Nietzsche a las democracias: por ceder a la opinión pública; por ser, en esencia, un gobierno de las masas, esto es, de la «plebe».

Nietzsche y la derecha atea

En fin, para Nietzsche las sociedades modernas son todas sociedades de masas que moldean a los hombres dándole una forma degradada. Su crítica a las políticas y las doctrinas igualitarias le hace despreciar por igual a la democracia y al socialismo. Los valores y virtudes que defienden las políticas igualitarias llevan —según Nietzsche— a la decadencia del género humano.

Hoy los pequeños se han hecho los amos —dice Zarathustra—: todos predican resignación y modestia, y cordura, y laboriosidad, y miramientos, y la larga serie de las pequeñas virtudes.

Lo que es hoy de estirpe femenina, lo que es hoy de estirpe servil, la mezcla plebeya, eso es ahora lo que quiere enseñorearse de todo destino humano. ¡Oh, náusea, náusea, náusea!

Friedrich Nietzsche, Así habló Zarathustra

Nietzsche aborrecía, pues, la política de izquierda y quería fundar, con su concepto del superhombre, una nueva aristocracia que tendría que colocarse en el lado derecho del espectro político. Lo curioso es que Nietzsche fuera ateo, pues mientras que tradicionalmente las derechas y las aristocracias se habían caracterizado por la defensa de la religión y los valores del cristianismo, el ateísmo había estado siempre del lado de las izquierda política (Marx, por ejemplo). Por ello puede decirse que Nietzsche, que aborrecía la política de izquierda, inventó el ateísmo de la derecha política: su superhombre es aristócrata y ateo declarado.

5 thoughts on “Nietzsche y la derecha atea

  1. Monica

    Esta mal la info. La aristocracia es nombrada por el papado, y ellos son de izquierda no de derecha. El comunismo es religioso. El rey es el déspota absoluto coronado por la religión. Acaso Jesus no era comunista? El rey necesita de los súbditos cortesanos y de esclavos. el rey esta endiosado. La igualdad es el arma que manejan estos para tener poder. Marx escribio el manifiesto comunista y el capital, pero Marx nunca fue marxista, todo lo contrario fue un hombre llibre mas de derecha. si leen bien la historia comprobaran lo que explico!

    • Claudio Arrieux

      Siempre que Nietzsche se refiere a lo «aristocrático», está pensando en la Grecia antigua, que es de donde viene el vocablo (del griego ἀριστοκρατία aristokratía; de ἄριστος aristos excelencia, y de κράτος, kratos poder). Por tanto, es anterior al cristianismo y al papado. Y aunque es cierto que existe una vertiente del comunismo que es cristiano, el comunismo más conocido y difundido es el de Marx y Engels, un comunismo no-religioso y hasta abiertamente ateo. No podría decirse, creo, que Jesús era comunista por el sólo hecho de haber vivido en una comunidad de apóstoles que todo lo compartían. El comunismo implica una teoría política, económica y social muy compleja, por lo que creo que decir que Jesús era comunista sería simple y llanamente cometer un anacronismo. El igualitarsimo, por otra parte, es todo lo contrario a la monarquía y las aristocracias cristianas modernas (hoy extintas), pues en esos tiempos había diferencia de castas. Si nacías siervo, te quedabas siervo. Nunca un siervo fue igual a un burgués, y mucho menos a un aristócrata cristiano. El igualitarismo comienza con la proclama de «Igualdad, fraternidad y libertad» de los revolucionarios franceses y las democracias que de ahí surgieron. Por último, la aristocracia monárquica fue, desde la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución francesa (que fue cuando se originaron los vocablos «derecha» e «izquierda» política), de derecha, pues fueron los aristócratas los que se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente que tuvo lugar el 28 de agosto de 1789. ¿Marx de derecha? Lo dudo, Marx fue siempre de izquierda. Con todo, a pesar del profundo y casi total desacuerdo con tus opiniones, respeto y agradezco tu valioso comentario, Mónica.

  2. Manuel Fresnadillo

    No me imagino a Nietzsche ocupando la bancada de la derecha en un congreso de diputados, no comulgaría con la vulgaridad y la superficialidad de que hace gala esta ideología, tampoco con la anuencia de la derecha con el capitalismo que va contra el vitalismo que Nietzsche promulgaba tanto. No existe apenas un Nietzsche político, sobre todo porque el filósofo aleman estaba visceralmente en contra de las doctrinas y de los doctrinarios. Y en contra del poder. Se equivoca el comentarista en el significado que Nietzsche atribuía a la palabra aristocracia, que es etimológicamente el gobierno de los mejores, pero Nitezsche no pensaba en los nobles en el sentido tradicional, sino en los mejores de espíritu y pensamiento, cosa que excluye a una clase tan pedigüeña como la nobleza, que son filisteos que viven de un título y no de lo que laboran. Siendo monarquía y nobleza metafísica divina.
    No es lo mismo igualdad que igualitarismo, Nietzsche descreía de las doctrinas igualitaristas y en eso acertó, porque el igualitarismo acaba por borrar la individualidad y creando masas o plebes dirigidas desde el poder.

  3. Rafael Franco

    Gracias Manuel Fresnadillo para dejar perfectamente aclarada la posición de Nietzsche y sobre todo destacar la esencia de su pensamiento que fue el vitalismo, que considero es el eterno retorno. El artículo de Arrieux es un buen disparador, pero el aporte de su comentario es imprescindible para evitar interpretaciones erróneas y muchas veces interesadas, de esta filosofía que interpela en lo más profundo al pensamiento occidental. Gracias.

    • Manuel Fresnadillo

      Gracias por su comentario, Rafael, me alegro que concuerde conmigo. Su comentario lo vi hoy -un tanto tardíamente- ya que no había entrado antes a la página. Estoy cansado de las interpretaciones erróneas y torticeras del pensamiento de Nietzsche, siempre que pueda las combatiré con mi pluma, porque considero que Nietzsche nos aportó uno de los más valiosos pensamientos de toda la historia de la humanidad.
      Gracias

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