La falacia por vaguedad (y su relación con los anti-abortistas y los astrólogos)

¿Cuándo se comete la falacia por vaguedad en una argumentación? ¿Y qué tiene que ver con algunos de los argumentos anti-aborto o con los astrólogos?

En breve, la falacia por vaguedad se vale de términos vagos para defender una tesis, negando diferencias que el término vago no precisa pero que deben tomarse en cuenta. Para empezar, ¿qué es un término vago? En términos generales, es un término que expresa un concepto cuyo ámbito de aplicación es impreciso. Por ejemplo, las propiedades que las cosas poseen en diferentes grados (como cansado, frío, pesado, chaparro) y y para los cuales no hay una regla lingüística precisa que nos diga en qué cantidad se puede aplicar el término. ¿Cuántos cabellos le tienen que quedar a alguien para que empiece a ser «calvo»? Nadie lo sabe con certeza.

¿Cuándo se comete una falacia por vaguedad?

La falacia por vaguedad se comete cuando nuestro argumento sostiene que las diferencias pequeñas son insignificantes y que por lo tanto es arbitrario establecer límites en una secuencia de eventos o de cosas en donde nos encontremos con ellas. Se comete una falacia porque incluso las diferencias más insignificantes, si se suman, pueden marcar la diferencia y dar lugar a algo de naturaleza distinta. En otras palabras, que la diferencia sea cuestión de grado no implica que en algún momento no se traduzca en una diferencia de naturaleza.

Ejemplo 1: «Estoy a dieta, pero comer algunas galletas de más o de menos no va variar mi peso de forma relevante».

Es cierto que la diferencia de calorías entre comer «algunas» galletas de más o de menos puede ser insignificante, pero, ¿cuántas son «algunas»? ¿Y con cuánta frecuencia se va a usar el mismo argumento? Lo que parece insignificante puede ser, si se suma, ¡una razón literalmente de peso!


La falacia de vaguedad en el argumento anti-aborto

Ejemplo 2: «Como no hay modo de señalar la línea que separe a una persona de un feto, el feto debe considerarse como persona desde su concepción. Sería arbitrario marcar una línea entre extremos de modo que antes no sea persona y ahora sí».

Es un error argumentar que es imposible marcar límites no arbitrarios en el desarrollo del embrión. A pesar de que —como decía Aristóteles— una bellota es una encina «en potencia», obviamente no son la misma cosa, incluso si están vinculados por una secuencia de diferencias insignificantes.

Un niño de cuatro años no tiene derecho al voto por el hecho de que lo vaya a tener cuando sea mayor de edad. ¿Por qué un embrión habría de tener derecho a la vida por el hecho de que llegará a ser una persona con derechos?



En este sentido, el término «persona» es tan vago como el de «calvo». Así como no se puede decir de alquien con tendencia hereditaria a la calvicie que «es calvo» si todavía no lo es, no se puede decir de un embrión con pocas semanas de haber sido concebido que «es persona». Hay, como se ve, una diferencia cualitativa o de naturaleza importante, a pesar de que ambos extremos estén vinculados por una secuencia de diferencias insignificantes.

Los astrónomos y sus vaguedades

Por último, existe lo que se conoce como falacia por predicción vaga, algo que cometen con bastante frecuencia los astrólogos y otros seguidores de las pseudociencias.

Ejemplo 3: «Virgo– encontrarás éxito este mes en algún área de tu vida, tal vez en el dinero, en el amor o en algún aspecto familiar o laboral».

Esta es una afirmación que no corre el riesgo de ser falseada por su extrema vaguedad (y la ciencia siempre debe correr ese riesgo). ¡En algo he de tener éxito en el transcurso de un mes! En la Ciudad de México, donde resido, existen pseudo adivinos(as) que constantemente están profetizando el próximo temblor con afirmaciones del tipo «pronto habrá un temblor de alguna magnitud, pero no pasará de un susto». ¿Cuán pronto; de qué magnitud; qué grado de susto? Claro, estos hábiles adivinos realizan sus asombrosas profecías en una zona en donde es muy frecuente que haya temblores de «alguna magnitud».


Fuente: Montserrat Bordes Solanas, Las trampas de Cirse: falacias lógicas y argumentación informal, Ed. Cátedra, Madrid, 2011.



2 thoughts on “La falacia por vaguedad (y su relación con los anti-abortistas y los astrólogos)

  1. David lucio

    Exacto,el publicar o argumentar sin pruebas es la raíz de toda falacia,y de toda la filosofía.Falacia y Filosofía son lo mismo.Las 2 carecen de pruebas.

    • Lucas Bracco

      Gracias por tu comentario, David. Con respecto a tu afirmación según la cual filosofía y falacia son lo mismo porque carecen de pruebas, ¿tienes tú mismo pruebas de lo que estás afirmando? En lo personal, y con todo respeto, me parece una afirmación bastante ingenua y desinformada, no sólo porque la filosofía ofrece innumerables pruebas de todo tipo en sus argumentos, sino porque las falacias no se reducen a la carencia de pruebas (¡hay muchísimos tipos de falacia). Y con respecto a las especulaciones filosóficas que, por su naturaleza, efectivamente no pueden ofrecer pruebas como lo hace la ciencia, te recomiendo el siguiente post: https://www.filosofiayletras.org/por-que-la-ciencia-necesita-de-la-especulacion-filosofica/

      Saludos cordiales!

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