¿Es el RELATIVISMO MORAL realmente un problema? La investigación psicológica sugiere que no

Por Thomas Pölzler

Supón que tú crees que el aborto es permisible. ¿El mero hecho de que así lo creas lo hace permisible? ¿No? ¿Qué tal si todos en tu país lo creen también? ¿Eso bastará? Si piensas que la respuesta a cualquiera de estas preguntas es «sí», es probable que seas un relativista moral. Puede que sostengas que generalmente, como decía Hamlet, «no hay nada bueno ni malo si el pensamiento no lo hace tal».

El relativismo moral tiene la peor reputación que cualquier punto de vista moral pueda tener. Por ejemplo, en una entrevista realizada en 2011, Paul Ryan —representante en Wisconsin del conservador y sin fines de lucro American Enterprise Institute— afirmó: «El relativismo moral ha hecho demasiado daño al extremo inferior de este país. Yo sostendría que el quinto inferior ha sido más perjudicado por la cultura del relativismo moral que por cualquier otra cosa. Si me preguntas cual es el mayor problema en los EE.UU. no te voy a decir que son las deudas, los déficits, las estadísticas o la economía —te diré que es el relativismo moral».

Muchos otros comentadores (en su mayoría conservadores y religiosos) ha lamentado también la perniciosa influencia del relativismo moral. Pero, ¿está justificado este diagnóstico? ¿Debería la gente preocuparse por las interpretaciones relativistas de la moralidad? Esta es la pregunta en la que estoy interesado. Para responderla, sugiero que volteemos a la psicología y a la filosofía.

El relativismo moral es popular

Para que el relativismo moral sea un problema potencial, debe haber personas que crean en él. Muchas personas. En los últimos años, un número creciente de psicólogos se ha preguntado cuán relativistas son realmente los estadounidenses. Al principio, sus estudios parecían sugerir que los asuntos morales son predominantemente considerados como objetivos, es decir, que no so relativos ni al individuo ni a la cultura. Sin embargo, al observar más detenidamente estos estudios, algunos de mis colegas filosóficos y yo llegamos a creer que los investigadores podrían no haber tenido éxito en medir aquello que pensaban estar midiendo.

A la luz de este problema, recientemente decidí asociarme con Jennifer Wright, una psicóloga del Colegio de Charleston. Juntos desarrollamos un novedoso diseño experimental para medir puntos de vista sobre los fundamentos de la moralidad. Primero empleamos este diseño en una encuesta en línea sobre moralidad en más de 100 estudiantes de los EE. UU. y los llamados trabajadores colectivos empleados a través del sitio web Amazon Mechanical Turk.

Por ejemplo, les preguntamos cómo interpretarían las situaciones en las que dos personas no están de acuerdo sobre una declaración moral (p.ej., que el aborto es inadmisible). ¿Pensaban que una de esas personas tenía razón y la otra estaba equivocada, que ambas tenían razón, que ambas estaban equivocadas o que ninguna de las dos tenía razón o estaba equivocada?

Cuando miramos por primera vez los resultados de nuestro estudio, Wright y yo quedamos atónitos. En contraste con muchas investigaciones previas, la mayoría de los participantes parecían negar la objetividad moral. En su lugar, dominaban de manera dominante las formas de relativismo individualistas y basadas en la cultura (alrededor del 64 por ciento de todas las respuestas), así como hacia otras formas de no-objetivismo.

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En la tarea de desacuerdo descrita anteriormente, por ejemplo, alrededor de la mitad de los sujetos respondieron que las personas que afirmaban y que negaban la admisibilidad del aborto tenían razón. Si las partes en desacuerdo se presentaban como miembros de diferentes culturas, esta respuesta atraería más de dos tercios de las respuestas.

Junto con estudios posteriores, esta investigación proporciona evidencia inicial de que el relativismo moral está bastante extendido. Hoy en día, muchos estadounidenses parecen considerar la verdad de los juicios morales en relación con sus propias creencias y/o las creencias dominantes de su cultura. Pero este hallazgo no significa necesariamente que debamos preocuparnos. ¿Son las actitudes relativistas generalizadas realmente un problema, como han sugerido Ryan y otros comentaristas? Nuestros hallazgos hasta el momento aún no indican que haya motivo de preocupación.

El relativismo moral no es realmente un problema

Las advertencias contra el relativismo moral se basan con mayor frecuencia en especulaciones teóricas. Los críticos consideran la naturaleza de la opinión y agregan ciertos supuestos sobre la psicología humana. Luego deducen cómo ser relativista podría afectar el comportamiento de una persona. Por ejemplo, para un relativista —diría un crítico del relativismo moral— , incluso acciones como el asesinato o la violación nunca pueden estar realmente o absolutamente mal; solo estarían equivocados en la medida en que el relativista o la mayoría de los miembros de su cultura lo crean así. Por lo tanto, uno podría preocuparse de que los relativistas estén menos motivados para abstenerse de asesinar y violar que las personas que consideran estas acciones como objetivamente incorrectas.

Si bien este escenario puede parecer plausible, sin embargo, es importante tener en cuenta que los efectos del relativismo solo pueden determinarse en última instancia mediante estudios relevantes.

Hasta ahora, las investigaciones científicas no respaldan la sospecha de que el relativismo moral es problemático. Es cierto que hay dos estudios que sugieren tal conclusión. En uno de ellos, los participantes fueron inducidos a pensar en la moralidad en términos relativistas u objetivistas. Resultó que los sujetos en su condición de relativistas tenían más probabilidades de hacer trampa en una lotería y declarar que estarían dispuestos a robar que aquellos en la condición objetivista. En el otro estudio, los participantes que habían estado expuestos a ideas relativistas tenían menos probabilidades de donar a organizaciones benéficas que aquellos que habían estado expuestos a ideas objetivistas.

Dicho esto, también hay evidencia que asocia el relativismo moral con los comportamientos positivos. En uno de sus estudios anteriores, Wright y sus colegas informaron a sus participantes que otra persona no estaba de acuerdo con uno de sus juicios morales. Luego, los investigadores midieron el grado de tolerancia frente al punto de vista divergente de esta persona. Por ejemplo, se les preguntó a los participantes qué tan dispuestos estarían a interactuar con la persona, qué tan dispuestos estarían a ayudarla y qué tan cómodos estaban en general con otra persona que niega uno de sus juicios morales. Resultó que los sujetos con inclinaciones relativistas eran más tolerantes con la persona en desacuerdo que los que habían tendido al objetivismo.

Esta investigación sugiere que las actitudes relativistas pueden manifestarse de formas más variadas de lo que a menudo se piensa. Algunos de estos efectos son negativos; otros son positivos. Finalmente, sospecho que en la mayoría de los contextos cotidianos, los efectos del relativismo serán simplemente insignificantes. Numerosos tipos de razones e influencias no-morales también motivan las conductas prosociales y contrarrestan las conductas antisociales.

Por lo tanto, incluso si fuera cierto que los relativistas carecían de una fuerte motivación moral para abstenerse de asesinar o violar, esta situación difícilmente los llevaría a salir y realmente asesinar y violar. Como la mayoría de las personas, los relativistas tendrán una inhibición natural contra hacer tales cosas; sentirán simpatía hacia los demás seres humanos, querrán evitar ser encarcelados o ser marginados socialmente, y así sucesivamente.

Entonces, ¿es el relativismo moral el «mayor problema en Estados Unidos»? ¿O incluso un gran problema? Sugiero que Ryan y otros comentaristas analicen en su lugar temas como el cambio climático, la creciente desigualdad económica o la atención médica insuficiente. Si consideramos la evidencia científica disponible, el relativismo moral puede estar más extendido de lo que se pensaba. Sin embargo, es probable que no represente una amenaza grave para una sociedad.

Fuente: Revista Scientific American: https://blogs.scientificamerican.com/observations/is-moral-relativism-really-a-problem/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+sciam%2Fmind-and-brain+%28Topic%3A+Mind+%26+Brain%29

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