Cómo hacer un relato con focalización externa

En los textos literarios narrados con focalización externa, el narrador cuenta la historia desde fuera, esto es, desde una perspectiva exterior. Si en entradas anteriores veíamos que en la focalización interna el relato coincidía con la mente figural de alguno de los personajes, de manera que la información narrativa tenía las limitaciones cognitivas, perceptuales y espaciotemporales de ese personaje, en la focalización externa la restricción que se impone el narrador consiste precisamente en que no tiene acceso a la conciencia de los personajes.

Es una narración, pues, en la que se excluye toda posibilidad de información sobre los pensamientos y sentimientos de cualquiera de los personajes. Por ello se le denomina también narrador cámara o narrador cuasi omnisciente (pues el grado de información que maneja es inferior al del narrador omnisciente). En pocas palabras, es un narrador objetivo que relata lo que ve sin comprometerse. Un ejemplo de relato con focalización externa lo tenemos en Los asesinos, de Ernest Hemingway:

La puerta del restaurante de Henry se abrió y entraron dos hombres que se sentaron al mostrador.
—¿Qué van a pedir? —les preguntó George.
—No sé —dijo uno de ellos—. ¿Vos qué tenés ganas de comer, Al?
—Qué sé yo —respondió Al—, no sé.
Afuera estaba oscureciendo. Las luces de la calle entraban por la ventana. Los dos hombres leían el menú. Desde el otro extremo del mostrador, Nick Adams, quien había estado conversando con George cuando ellos entraron, los observaba.
—Yo voy a pedir costillitas de cerdo con salsa de manzanas y puré de papas —dijo el primero.
—Todavía no está listo.
—¿Entonces por qué carajo lo ponés en la carta?
—Esa es la cena —le explicó George—. Puede pedirse a partir de las seis.
George miró el reloj en la pared de atrás del mostrador.
—Son las cinco.

Etc. Como podemos ver en este pequeño fragmento, el narrador se limita a describir y relatar lo que sucede sin saber lo que cada uno de los personajes siente, planea, recuerda o piensa. Es casi como si los estuviera observando desde otra mesa en el restaurante, es decir, como si fuera un mero testigo de lo que acontece. De hecho, en la focalización externa el narrador tiene la libertad de elegir el o los puntos en el espacio desde donde ha de narrar, siempre y cuando se limite a narrar la historia desde ahí sin pretender conocer la conciencia de los personajes.

En definitiva, la diferencia entre la focalización cero, la interna y la externa, es el papel decisivo que juega el acceso a la conciencia de los personajes y la restricción en la información narrativa que la posibilidad de este acceso implica. Si se puede acceder a la mente de los personajes, las limitaciones son cognitivas, perceptuales y espaciotemporales y se trata de una focalización interna. En la focalización externa, la restricción consiste precisamente en que el narrador no puede ingresar a la conciencia de ningún personaje. Por último, en la focalización cero o narrador omnisciente las restricciones son mínimas y el acceso a la conciencia de los personajes es constante.

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